Dios y nuestro orgullo
Monday, February 9, 2009 at 05:10PM El pecado nos engaña porque alimenta nuestro ego. A la medida que nosotros seguimos en el centro de nuestras vidas, nunca podremos dar a Dios Su debido lugar. Algunos enseñan que el orgullo es la raíz de todos los pecados. ¿Qué es el orgullo? No es querer tener mucho dinero, es querer tener más dinero que los demás. El orgullo no es querer ser inteligente, sino ser más inteligente que los demás. El británico C.S. Lewis astutamente escribe que
No debemos pensar que el orgullo es algo que Dios prohibe porque se siente ofendido por él, o que la humildad es algo que Él exige como algo debido a Su dignidad . . . como si Dios fuese orgulloso. A Dios no le preocupa en lo más mínimo Su dignidad. El hecho es que Él quiere que le conozcamos: quiere entregarse a Sí mismo. Y Él y nosotros somos de tal especie que si realmente entramos en algún tipo de contacto con Él nos sentiremos, de hecho, humildes . . . alegremente humildes, sintiendo el infinito alivio de habernos librado por una vez de toda la necia insensatez de nuestra propia dignidad, que nos ha hecho sentirnos inquietos y desgraciados toda la vida. Dios está intentando hacernos humildes para que este momento sea posible; está intentando despojarnos de todos los vanos adornos y disfraces con los que nos hemos ataviado y con los que nos paseamos como pequeños imbéciles que somos.
Una persona que es orgullosa no puede con otro que es orgulloso porque el orgullo vive de la competencia. Dios no es así. Dios no quiere que seamos orgullosos porque quiere que le reconozcamos como lo mejor. Dios quiere que seamos humildes para librarnos de ese triste engaño para que podamos acercarnos a Él tal como es.
C.S. Lewis, Mero Cristianismo
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